La audiometría es una prueba sencilla, no invasiva, que permite evaluar la capacidad auditiva de una persona. Ya sea para detectar pérdida de audición o simplemente como parte de un chequeo rutinario, es clave entender cómo funciona este estudio. ¡Aquí te lo explicamos paso a paso! 👇
Preparación
Todo comienza en una cabina insonorizada, un espacio especialmente acondicionado para evitar cualquier ruido externo. Dentro, el paciente se sienta cómodamente mientras el profesional controla la prueba desde fuera mediante un audiómetro. Además, se mantiene contacto visual gracias a una ventana en la cabina.
Audiometría tonal
En esta parte de la prueba, se emiten sonidos con diferentes frecuencias y volúmenes. El paciente indica que escucha el sonido levantando la mano. Primero se prueba un oído y luego el otro. Para ello se utilizan dos tipos de auriculares:
-
Vía aérea: auriculares normales.
-
Vía ósea: transmiten el sonido a través del hueso mastoideo, detrás de la oreja.
Audiometría vocal
Aquí se evalúa la comprensión oral y discriminación auditiva. El paciente escucha palabras o frases (como «Casa» o «Caja») y debe repetirlas. Esto permite detectar si, además de oír, se está entendiendo correctamente lo que se escucha.
Resultados
Los datos se registran en un audiograma, una gráfica con puntos que indica la sensibilidad auditiva en cada frecuencia (Hz). En función de los datos se determinará una pérdida auditiva y su grado.





