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El 14 de junio celebramos un día muy especial para la comunidad sorda, el Día Nacional de las Lenguas de Signos Españolas.
¿Por qué es importante?
Las lenguas de signos son mucho más que un medio para comunicarse.
Son cultura, identidad, historia, comunidad.
Gracias a la lengua de signos, las personas sordas pueden aprender, expresar emociones, relacionarse y participar en igualdad.
¿Cómo surgieron estas lenguas?
Las lenguas de signos no se inventaron. Surgieron de forma natural entre las personas sordas, igual que las lenguas orales.
En España, ya en el siglo XVI, un monje llamado Pedro Ponce de León, en el Monasterio de Oña (Burgos), enseñó a jóvenes sordos usando gestos visuales.
En 1620, Juan de Pablo Bonet publicó un libro muy importante: “Reducción de las letras y arte para enseñar a hablar a los mudos.” En él aparece el primer alfabeto manual ilustrado de la historia.
Pero no todo fue fácil.
En 1880, en el Congreso de Milán, se impuso el método oral y se prohibió la lengua de signos en la educación durante casi 100 años.
A pesar de todo, la comunidad sorda siguió signando en casa, en asociaciones, en la vida diaria… Gracias a eso, la lengua de signos resurgió.
Hasta aquí esta primera parte.
En el siguiente vídeo te contaremos cómo la lengua de signos resurgió, fue reconocida legalmente y qué queda por lograr.
¡Nos vemos en la segunda parte!