
14 de Junio: Más que palabras, una lengua de derechos e identidad
El Día Nacional de las Lenguas de Signos Españolas nos invita a descubrir la historia, el valor y la diversidad de una comunidad en constante evolución.
El 14 de junio no es una fecha elegida al azar. Este día conmemora la fundación de la Confederación Estatal de Personas Sordas (CNSE) en 1936, la entidad pionera en la defensa de los derechos de las personas usuarias de la lengua de signos en España. Oficializado como Día Nacional en 2014, hoy celebramos la existencia de una lengua que ha resistido siglos de prohibiciones para alzarse como un pilar fundamental de la ciudadanía y la cultura.
Un viaje en el tiempo: De la clandestinidad al reconocimiento científico
La historia de la lengua de signos es un relato apasionante de resistencia y dignidad. España ha tenido un papel crucial en este camino:
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El Renacimiento y los pioneros
Figuras como Pedro Ponce de León o Juan Pablo Bonet (quien en 1620 publicó el primer tratado de fonética y logopedia) demostraron al mundo que las personas sordas podían comunicarse y aprender, usando los signos como puente hacia el habla oral.
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La época oscura (1880)
El tristemente célebre Congreso de Milán prohibió el uso de la lengua de signos en la educación a nivel mundial, imponiendo un oralismo estricto. Esto relegó la lengua a la clandestinidad de los hogares durante casi un siglo.
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La revolución lingüística
En las décadas de los 60 y 70, la ciencia demostró por fin que las lenguas de signos tienen la misma complejidad, gramática, vocabulario y capacidad de abstracción que cualquier lengua hablada.
Ley 27/2007: La lengua de signos es un derecho, no una ayuda
El hito definitivo en nuestro país llegó con la Ley 27/2007, de 23 de octubre. Esta legislación cambió por completo las reglas del juego asentando dos bases irrenunciables:
- Reconocimiento oficial: Declaró que las lenguas de signos españolas son lenguas de cultura y de identidad de pleno derecho.
- Garantía de autonomía: Obliga a las administraciones públicas a proveer intérpretes (ILSE) para asegurar el acceso autónomo de las personas sordas a la sanidad, la justicia, el empleo y la educación.
La riqueza de la diversidad: Muchas formas de vivir la sordera
Desde FAPAS CyL queremos aprovechar este día para visibilizar una realidad fundamental: la heterogeneidad del colectivo de personas sordas. No existe una única forma de comunicarse, sino múltiples opciones respetables:
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La Comunidad Sorda
Para muchas personas, la LSE es su lengua materna, su forma de entender el mundo y su mayor orgullo cultural.
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La opción oral
Muchas personas con discapacidad auditiva (que utilizan audífonos o implantes cocleares) eligen comunicarse exclusivamente a través de la lengua oral.
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Libertad de elección
El uso de la LSE, el lenguaje bimodal o la palabra complementada es una decisión personal, familiar y social del entorno. El verdadero derecho reside en poder elegir libremente el canal.
La LSE como puente: Incluso para quienes prefieren la lengua oral, la LSE es un recurso excelente para evitar la fatiga auditiva en entornos con mucho ruido o durante largas jornadas de esfuerzo comunicativo.
Al final del día, la lengua de signos no es una «curiosidad visual» ni un «lenguaje de gestos». Es el hilo invisible que garantiza la igualdad de oportunidades y la autonomía en la infancia, el acceso a la cultura y la participación plena en la sociedad.